Cristina Cerdeira
Son las seis y media de la tarde y ya tengo que encender la luz, pero hoy me resisto a ello. Fuera, detrás del cristal que separa la sala del exterior, a lo lejos, el amarillo fuego de las farolas comienza a iluminar las calles, dejándonos intuir solamente las siluetas de la gente que a esta hora todavía camina deprisa, ensimismada.
Esa misma luz cubre y endurece, al mismo tiempo, los rasgos de sus caras. Apenas se distinguen unos de otros. La oscuridad de mi casa parece querer compartir esa claridad que entra sin permiso a través de la galería del salón, iluminando parte de la manta beige que cubre el sofá.

Alumbrado navideño en Madrid. Año 2007
Desde este mismo sofá alcanzo a ver que la ventana del edificio de enfrente también sigue las órdenes que provienen de las luces de la calle y en ella comienzan a bailar diminutas bombillas de colores, o eso es lo que parece. Sí, aquellas bombillas dispuestas en forma de estrella me indican que ya se ha hecho de noche, pero también que ya ha llegado la Navidad.
Las luces navideñas visten Madrid desde el 28 de noviembre, lo que significa que los días en la capital ya son más largos. Alrededor de 6,8 millones de lámparas se encargan de encender la Navidad madrileña, un 23,6% de lámparas menos que el año pasado (8,9 millones de lámparas en 2007). No obstante, el presupuesto dedicado a los trabajos de iluminación, montaje y mantenimiento del alumbrado navideño se incrementarán en 600.000 euros, hasta 4,6 millones. El alcalde de Madrid, Alberto Ruíz Gallardón ha explicado que esto se debe al empleo de nuevas tecnologías, más costosas, pero que reportan ventajas ambientales.
Para la iluminación de las calles se empleará el modelo de lámpara LED, que requiere de media cuatro veces menos potencia que las tradicionales, tiene una vida útil que supera las 20.000 horas, no emite radiaciones ultravioleta y permite el ahorro de energía.
Los diseños que engalanan la ciudad este 2008, 160 espacios frente a los 150 del año pasado, pertenecen a modistos, diseñadores, gráficos y arquitectos como David Delfín, Roberto Torretta, Elio Berhanyer, Juan Duyos, Ángel Schlesser, Francis Montesinos, Alma Aguilar, Ailanto, Agatha Ruiz de la Prada y Devota & Lomba o los arquitectos Ben Busche, Isabel Barbas, Sergio Sebastián, Patricia de Miguel, Teresa Sapey, Alberto Marcos y los diseñadores gráficos Roberto Turégano, Óscar Mariné y Jacobo Pérez Enciso.
No tengo excusa. El alumbrado navideño me invita a salir y no puedo decir no a una invitación con un cartel como este.
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Lo mismo que sucede con las estrellas pasa con las luces de Navidad, y es que no todas brillan igual, por grandes que sean; este año pocas decepciones, y por aquello de no traer carbón a nadie no daremos nombres… pero sobre todo alguna que otra alegría y sorpresa, como las luces-serpentina que colgaban en Chueca, geniales y atractivas, hechas para el lugar y con mucha clase, eso sí es vestir las calles!